
Pensabas que simplemente eran cosas de pasado, cosas que nunca debieron ocurrir. Te mientes que ese beso nunca pasó, que no sentiste nada y por dentro la culpa y el dolor te carcomen el alma. Fue tan repentino, tan inesperado, tan reprimido durante muchos años, pusiste tantos sentimientos en juego que ahora debes callarlos. Y aún pasas noches de desvelo pensando en ese beso… noches en las que ruegas que todo haya sido un sueño

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